Sin historia

Será por algo. Por eso se ha parado el reloj de la estación. De hecho yo creo que lleva parado mucho tiempo. Más o menos desde el día del champagne de fondo. Y aunque la explicación científica me diga que es la pila, yo sé el cambio de hora le agotó las ganas de rotar. El cambio.
Pero no se le han agotado las fuerzas del todo, tan solo va a diferente al compás del mundo. Marca las 9.15 y pasadas dos horas marca las 10, cuando en realidad son las 12. En realidad…
¿Pasa el tiempo? Claro. Un día largo de lluvia, un día corto de sol. Un día lleno de expectativas y un año que poco deja a su paso. Las manecillas giran a su ritmo. Es un tira y afloja, como la vida, supongo.
Como el día en el que alguien decide ir a París movida por la esencia de un cartel de madera o por unas flores que no se marchitan. ¿Por qué no se dejan caer hacia abajo? ¿Será que las pilas no se han acabado? ¿Hay alguna forma de poner en marcha el reloj de la estación? Volverán los viajeros, las esperas y las historias.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Jarro de agua fría

Agua caliente. Un giro más en el termostato. Fascismo. Yo que tu hubiese hecho una composición más ordenada, aunque eres muy Dalí. Champiñones salteados. Pis. Un giro más en el termostato. Espectáculo, sociedad, ostias. Un giro más en el termostato. Twitter. Quema, humo. Frustraciones. Miedos. Quiero un Sopinstant. La Sexta. De pollo, por fa. Ricos y pobres. Me queda poca batería. Degas con leopardo. Pues apágalo. Un giro más en el termostato. 700 euros en fotocopias. Joder, 35 grados. Tocineras. Que mala gana, otro fallo técnico. Poleo Menta. Periodismo de guerra. ¿Cuándo quedamos?. Barcelona o Madrid. Post corto. Canarias mejor. Un giro más en el termostato. 38 grados, ay. Intereconomía. Que pereza. Independencia. Imprimir. Cumpleaños feliz. Somos un país muy serio. ¿Te llamo? Un giro más en el termostato y cerramos el grifo. Gracias a Dios. Blasfema.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Disney tenía razón

Hay que pensar en positivo, sin duda es El Secreto. Llevo varios días pensando en alguna forma para hacer que esta existencia universitariopasiva se vuelva en algo que de sentido a los días de septiembre -octubre ya será otra cosa, hay que pensar a corto plazo-.

Primer paso: Apuntarse al paro. Y aunque parezca un paso hacia atrás es más una inversión futura. Primero, le jorobas las cifras a Rajoy -que no está mal- y luego ya, pues cuentas en algún sitio y si, por casualidad, alguien te ofrece algo, puedes ser algo más, que trabajar dignifica.

Eso, si no fuese por lo triste que es acercarse a una oficina del INEM en septiembre. La gente vuelve de vacaciones, adiós trabajo temporal de verano y hola realidad.  Pero ves, todo pensamientos negativos.

Yo te hablo de lo que son los pensamientos en general, energía dicen. Pensamientos que atraen a otros semejantes. Si piensas en lo desgraciado que eres por no tener trabajo, esta especie de universo raro que permite pobreza y corrupción entenderá que quieres más de eso ya que no entiende de partículas. Me refiero, “no quiero estar parada” se entiende como “estar parado”, y esta torre de telefonía humana que somos cada uno, recibirá “estar parada” y las energías que fluyen, según la ley de la atracción, te llevarán a más negatividad.  Si alguien después de leer esto se atreve a entender El Secreto, se lo recomiendo. Yo desde hoy, estoy emparanoiada. Pero es imposible no estarlo. ¿No te ha pasado nunca eso de desear mucho una cosa y que pasase? Si, un poco rollo Disney… pero, ¿qué es la vida sino un sueño y una ilusión?

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Domingo de maquinación

Mira, te cuento. Hoy es el día antes al cambio. Es un domingo más, uno de esos de los que se maquinan las grandes revoluciones, los inventos insospechados o los besos robados. El escenario perfecto un garaje, como pensaría Steve Jobs.
Bueno, en realidad es un domingo más en mi casa, pero había que darle emoción. De hecho, si hubiese salido ayer esta reflexión tomaría un caracter más divertido: “Qué resaca!…” – empezaría este post- y todo parecería interesante. Pero tampoco.
Solo he ordenado mi armario. Mi armario y los miles de cajones que tiene, así como las encimeras, las bolsas y estanterías de mi habitación. El principio de curso es como el 1 de enero. Hay que ser mas bueno, hacer dieta -empiezo mañana-, dejar de fumar y hacer limpieza. Yo no sé que manía tenemos de amontonar cosas que ni siquiera usamos -yo la primera- y luego nos da pena tirarlas “por si algún día quiero ponermelo”.
Tengo un problema, lo confieso: me pierde la ropa. La ropa en todas sus formas, desde zapatos hasta collares pasando por pañuelos, sujetadores, pijamas, camisetas y pantalones. El otro día me pasé horas viendo blogs sobre como tunear las chaquetas viejas y trucos sobre como cortar pantalones y ponerles tachuelas. Un mundo, oiga.
Volviendo al principio, al principio del cambio. Domingo preinicio de curso. Ciudad nueva. AH NO. Eso para los que se van de Erasmus -iniciativa muy fácil para alguien que quiere dar un cambio en su vida-. Me voy, adiós, au revoir, bye y hasta otra. Nueva gente, amigos, fiesta, otro idioma y demás idioteces. Hay que ser listo. Hay que aprender a dar un giro a la existencia desde tu verdadera vida. ¿De que sirve desparecer para volver a lo mismo unos meses más tarde? Generar una vida nueva para que después se esfume rápidamente.
Pues eso. Desde mi casa, comienzo el cambio. La rueda de la fortuna empieza a girar. Este blog empieza para que al final todo haya evolucionado. Incluso mi obsesión por la ropa.

¿Capaz o incapaz?

 

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario